El hombre primitivo frente al neolenguaje.

¿Hace cuanto no tomamos un lápiz y escribimos con él una carta? ¿Hace cuanto que no buscamos en el diccionario una palabra que no entendemos? ¿Hace cuanto, si quiera, no nos preocupamos si lo que escribimos está bien escrito o suena como se dice?

Pues es verdad, todo lo que aparece en la vida al hombre tiene algo de vida, y es el lenguaje uno de estos casos en que parece tener vida propia, sosteniéndose en si mismo.

 

Lo que en primera instancia nació para designar lo real del mundo, aunque palabras como Caleuche no designan algo que realmente existe, es esa su intención; designar lo real del mundo para comunicarse, en este caso con palabras. Decir que el habla es la única forma de comunicarse hoy en día, después de tanta comunicación que no es necesariamente a través de palabras, sería incorrecto. Sin embargo, queda la salvedad de que el habla tiene, si o si, un lugar privilegiado en al comunicación, o lo tuvo hace algún tiempo, y hoy cada vez está perdiéndose en la comodidad y practicidad de un lenguaje acotado y flojo.

 

Hay muchas formas de comunicación, y muchos tipos de lenguas y lenguaje. Con respecto al lenguaje escrito, y más preciso, al habla escrita, podemos ordenarla en un orden general: un habla común y una no común. La amplitud de estos dos grupos, es claramente desigual: pues la mayoría se relaciona en el habla común y pocos en la no común. Lo peligroso de esta desigualdad, es la relación que tiene con el horizonte vital en que se sitúa el hombre. Los hombres los podemos ordenar en dos  momentos constantes y generales, clasificación que ayuda a entender lo peligroso de esto que es el habla, será el hombre que está en constante acción y los hombres que están en constante reflexión. Dos grupos también desiguales, sin embargo, los dos tienen en común la acción. Con acción nos referimos a la actitud práctica de la mayoría de las personas, con respecto a la otra meditativa.

 

Estos dos grupos, también comparten el lenguaje común, pero el no común, corresponde por antonomasia a este grupo de individuos orientados a la reflexión y meditación. Los términos que de este grupo hacen vida, claramente los podemos llamar terminologías, ya que no todos comparten sus significados. Sin embargo, la amplitud del lenguaje se ha visto considerablemente reducida, y palabras que antes eran comunes, han ido a parar a los álbumes de estos meditadores, conservándolas en su sentido (querer decir) y dándoles su pasado (historia).

 

Esta reducción del lenguaje común tiene que ver con el abandono de las prácticas creativas de escritura (a lo que apuntaban las preguntas del inicio), y la confianza en los medios comunicativos más que en el mensaje que se quiere decir. Ahora para decir que uno está bien, o contento, o feliz, o animado, o etc. (nótese que la lista puede crecer y crecer) simplemente tomamos los dos puntos ( : ) y un paréntesis y listo (J). Hay que tener en cuenta que este es un ejemplo de muchos, pero no solo eso, también la cantidad de emociones que esa carita (o emoticones) contiene.

 

Podría hoy en día estudiarse claramente este fenómeno de los “emoticones”, que han sido los que por excelencia han acabado con los espacios creativos en la comunicación hablada, para ahorrar un montón de palabras que no se desean decir, o, si se desean decir, solamente que la costumbre de escribir se perdió hace mucho tiempo.

 

¿Qué es lo que se escribe hoy? ¿O mejor dicho cómo? El caso del diario La cuarta, es un caso excepcional de la utilización común del lenguaje: es una forma fácil de comunicarse, pues, para decir que hay buen día, puedo efectivamente hacer común, y de uso común, ese buen día, pero decir buen día es una de las formas de describir un día efectivamente bueno, pero al ser La forma, se pierden las demás.

 

El escaso uso de figuras literarias es algo que se deja sentir. Si las palabras cada vez se ocupan menos, si el escribir cada vez desaparece aún más, que nos espera de las habilidades que con las palabras se pueden desarrollar.

 

El miedo, en este punto, es realizar (me) la siguiente pregunta: ¿Es que en verdad el lenguaje avanza, hoy en día, a pasos agigantados a una nueva forma, entregada en medios comunicativos significativos pero no lingüísticos, a los emoticones, a lo fácil, práctico, y común?

 

Pues si es así somos verdaderos primitivos tratándonos de comunicarnos con palabras.

 

 

 

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